¿Cómo tomar las Flores de Bach?

Las Flores de Bach originales se presentan como una maceración en agua de flores maduras que se diluye en brandy. Habitualmente este preparado se presenta en frascos provistos de un cuenta gotas que permite hacer una dosificación precisa. Cada flor tiene unas propiedades diferentes y puede aplicarse por separado. También pueden combinarse las propiedades de varias flores en un preparado conjunto. De todas las combinaciones posibles, existe una que se utiliza mucho más frecuentemente: el remedio de rescate. Este remedio se compone de cinco de las flores: Rock Rose, Impatiens, Cherry Plum, Star of Bethlehem y Clematis. Ver la lista de flores y sus propiedades particulares.

Por tanto, la presentación habitual de los preparados a base de Flores de Bach suele ser líquida en una mezcla de brandy. La forma de tomarlas es diluyendo dos gotas de cada flor en un vaso de agua. Si se va a emplear la fórmula de crisis, entonces deben emplearse cuatro gotas. Una vez diluidas, se bebe el agua a sorbos. En caso de no consumirse inmediatamente, es recomendable guardar la mezcla en la nevera.

La forma de uso habitual es tomar sorbos de la mezcla hasta que los síntomas que se busca combatir se reduzcan. No obstante, para tratamientos prolongados, es preferible repetir la toma hasta cuatro veces al día, en lugar de tomar dosis mayores con menor frecuencia. Otra forma de uso es aplicando las gotas directamente sobre la lengua. En este caso habrá que tener en cuenta que el escipiente habitual es brandy.

Si la presentación de las Flores de Bach no es líquida, entonces la forma de tomarlas será diferente. Por ejemplo, las pastillas se toman por vía oral, las cremas se aplican sobre la piel y los sprays se aplican sobre la boca abierta.

En todo caso, se remite al usuario de cualquier presentación de Flores de Bach a las instrucciones que se acompañan con el producto. Distintas presentaciones tendrán diferentes formas de aplicación.